Podría decir que no me gusta nada de él, que no me llama
la atención y que cuando lo tengo cerca no sonrío... decir que ya no me importa.
Que cuando lo veo, lo miro como a los demás, que no me gusta su sonrisa, sus
ojos ni la forma en que camina. Podría decir que no me hacen gracia sus
tonterías o sus ataque de locura... que no me hace reír. Podría decir que no lo
echo de menos. Podría decir que ya no lo quiero. Podría decirlo, pero ¿sabes?
sería mentira.
martes, 19 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
Aveces cuando llevamos mucho tiempo esperando por algo, que nos hace mucha ilusion, tanta, que quizas nos la imaginamos mejor de lo que es, queremos que suceda y ... sucede. Y el problema es ese, que sucede. Y al suceder, vemos que no es como creiamos que iba a ser, que no cumple nuestras expectativas. Y entonces, como de si de una ola se tratase, arrasta toda nuestra ilusion y nos deja con una sensacion triste, una sensacion de que te falta algo.
sábado, 2 de junio de 2012
Te das cuenta de que nada es lo mismo, de que el pasado
es pasado y no va a volver, que lo que dijiste ayer va a quedar escrito a fuego
en ese papel al que llaman “tu vida”, que nadie piensa en el mañana, que sólo
viven el presente, ni si quiera piensan que puede pasar dos segundos después de
haber cruzado ese semáforo en rojo, lo hacen y ya está, porque la vida nos
obliga a vivir deprisa, acelerando de 0 a 100 en dos segundos, sin pensar en las
consecuencias, porque sabes que algo ha cambiado, tú has cambiado.
Para qué decir con palabras lo que puedes decir con un beso
Sería algo parecido al subidón de adrenalina que te entra
cuando te montas en una montaña rusa, o como la emoción que se siente en el
concierto de tu grupo favorito. También podría ser como la sensación del sol en
tu piel el primer día de verano, o como el tembleque de las piernas del primer
beso...Creo que no podría explicarlo, supongo que porque los
sentimientos no se explican, no hay palabras perfectas, ni acordes lo
suficientemente bonitos que lo lleguen a expresar, no hay historias, límites ni
fronteras que lo entiendan, ¿sabes? son como los copos de nieve, todos se
parecen pero ninguno es igual a los demás, los sentimientos no se comparten, los
sientes tú, solo tú, y solamente tú puedes saber las dimensiones que ocupan, las
lagrimas que se merecen y los gramos de felicidad que pesan.
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